La Mamounia, elegancia, confort y hospitalidad en un mismo lugar

¿Se imaginan pasar unos días de descanso en un hermoso palacio, rodeado por los sonidos de la naturaleza pero al mismo tiempo disfrutando de  todas las comodidades del mundo moderno? Pues esto es lo que ofrece el hotel La Mamounia, en la paradisiaca ciudad de Marrakech, en Marruecos.

La Mamounia está escondido entre un parque de ocho hectáreas y rodeado de murallas del siglo XVII, y como en los cuentos de hadas, una leyenda se esconde detrás de esas murallas, y que explican la grandiosidad de su jardines.

La leyenda

En el siglo XVIII, el sultán alauita Sidi Mohamed Ben Abdellah ofrecía como regalo de bodas una propiedad a cada uno de sus hijos. Así, Abdessalam, Mamoun, Mussa y Hassán se convirtieron en los epónimos de los jardines (“Arsats”) que recibieron del rey. Sólo el Arsat Al Mamoun, que perteneció al príncipe Mamoun, se haría célebre e inspiraría el nombre de La Mamounia.

Se cuenta que Mamoun lo utilizaba como lugar de ocio para la “nzaha”, costumbre habitual en varias ciudades marroquíes; algo así como un Garden Party. Es por ello que los huéspedes que se hospedan en este lugar, pueden disfrutar de un hermoso jardín con árboles frutales que llenan con sus aromas e imponente presencia el medio que los rodea.

Jacques García, apasionado por el arte contemporáneo, adaptó con gran talento el legendario palacio en el que el estilo árabe-andaluz se armoniza con las tecnologías modernas.

Recientemente restaurado, el palacio cuenta ahora con cuatro restaurantes: Le Francais, y Le Pavillon de la Piscine, así como:

Le Moracain.- resguardado dentro de un Riad en pleno corazón del parque, cuenta con tres plantas, y permite disfrutar de una cocina marroquí que combina por partes iguales los sabores tradicionales con un toque de modernidad.

L´Italien.- ofrece una cocina italiana contemporánea, preparada siempre con productos de temporada, a veces provenientes del huerto biológico de La Mamounia.

Además, cuenta con cinco bares con estilos diferentes: Le Bar Italien, Le Bar Pavillon de la Piscine, Le Bar Marocain, Le Bar Churchill –que debe su nombre a su cliente más célebre y que invita a apreciar un ambiente de jazz de los años 1930-; y el bar Le Menzeh, donde se pueden probar originales helados, delicados pasteles franceses o un delicioso té a la menta, reflejo del estilo de vida típicamente marroquí.

Habitaciones, suites y SPA

Si bien todas las habitaciones cuentan con cómodos muebles y cuartos de baño en mármol que hacen del descanso un verdadero placer, las habitaciones Deluxe cuentan además con una impresionante vista hacia la icónica mezquita de la Koutoubia, los icónicos jardines del propio palacio o sobre las montañas del alto Atlas y los jardines del Agdal.

La Mamounia también cuenta con seis Suites de Excepción: Suite Marqueterie, Suite Baldaquin, Suite Koutoubia, Suite Churchill, concebida como un tributo a uno de los más apasionados fans del palacio, Sir Winston Churchill, quien lo describiera alguna vez como el lugar más bello del mundo.
Suite Majorelle, diseñada como tribute al célebre pintor francés, cuenta con una magnífica vista de los jardines y una decoración marcada por la magia del azul Majorelle, color representativo del pintor y Marrakech. Y la Suite Al Mamoun, con dos dormitorios, es una recreación de la grandeza de antiguos palacios marroquíes y sintetiza el espíritu de La Mamounia.

Además, en el corazón de los jardines se pueden encontrar los tres Riads, quintaesencia de la opulencia discreta y expresión de sensorialidad; tres dormitorios con baño en suite, magníficos salones y una espectacular terraza con piscina privada.

El SPA es único en su género, cuenta con dos Hammams tradicionales y un Hammam privado, nueve cabinas multitratamiento. Los productos con firma, exclusivamente creados para La Mamounia, son una iniciación a los secretos de belleza de las mujeres de Marruecos; el jabón negro, el ghassoul, el aceite de argán el agua de rosas y el agua de azahar, todos de origen artesanal, proporcionarán un bienestar nunca antes imaginado.

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Viajando con Sabor

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