Nada mejor para celebrar el Día de San Valentín que hacer un viaje romántico con tu pareja. No importa cuál sea el destino, una cena a la luz de las velas, flores, pasear tomados de la mano por las calles a la luz de luna y tomarse fotos para recordar el momento son parte importante de cualquier cita.

Sin embargo, para quienes consideran que los peluches gigantes y los globos que proclaman el amor a los cuatro vientos están pasados de moda, pueden sumarse a la reciente tradición de los “candado del amor”. Cuenta la leyenda que los enamorados deben grabar su nombre en un candado, luego encadenarlo a un puente y arrojar la llave al río, asegurando así un amor eterno.

Muchas parejas decidieron hacer realidad esta leyenda, por lo que puentes de Francia, Alemania e Italia, principalmente, recibieron tantos candados que comenzaron a causar problemas en sus estructuras. Y aunque en la actualidad ya no está permitido colgarlos, no quisimos dejar de mencionar esta romántica tradición.

Pero… ¿de dónde o cómo surgió la idea de sellar una promesa de amor eterno con un candado en un puente y deshacerse de la llave en el río? Se dice que el origen de la leyenda está en el libro Tengo ganas de ti, del escritor italiano Federico Moccia, y en donde sus protagonistas –Step y Gin-, sellan su amor colocando un candado en el Puente Milvio, en Roma, y posteriormente arrojando la llave al Río Tiber.

Los candados de amor se volvieron algo tan actual, que en nuestros días es posible hallar candados en prácticamente todo el orbe, desde la Isla de Vancouver, en Canadá, hasta el distrito de Fengyuan, en la República de China, pasando por Madrid, San Petersburgo, París o Riga; y acorde con los tiempos modernos la experiencia se ha extendido hasta Internet, donde portales como liebes-schloesser.com o federicomoccia.es, ofrecen la posibilidad de adquirir un candado del amor de tipo virtual, apuesta que ciertamente no daña ningún patrimonio histórico ni, los ecosistemas de ríos y mares.

Puente Milvio

Roma, el Puente Milvio, el lugar exacto en donde se desarrolla la mítica escena de amor descrita en el libro fue, por supuesto, el primer lugar donde dicha escena comenzó a cobrar vida.

No solo las parejas italianas, también muchos turistas aprovechan su estancia en esta legendaria ciudad para visitar el Puente Milvio y sellar su amor con un candado en el puente, sin olvidarse de arrojar la llave al río.

Ya sea por el libro, por la historia contada de boca en boca o por curiosidad, el puente se vio invadido de tantos candados, que en 2007 una de las farolas cayó al suelo incapaz de seguir soportando tanto peso, y obligando a la autoridades a colocar estructuras de acero para evitar cualquier tipo de accidente.

El Puente de las Artes

En París, el Pont des Arts o Passerelle des Arts (Puente de las Artes o pasarela de las Artes) es un puente de uso peatonal que se encuentra sobre el Río Sena y que une el Instituto de Francia con el Museo del Louvre.

Fue construido de 1801 a 1804, y reconstruido entre 1981 y 1984 con la misma forma que el anterior, salvo que tiene dos pilares menos para facilitar la navegación por el río.

Además de hermosas panorámicas y exposiciones ocasionales que ahí se realizan, en años recientes ha sido utilizado como escenario para cerrar un candado de amor. Así, las parejas llegan con su candado, en el cual han grabado su nombre o bien algún mensaje, lo cierran en una de las rejas de la baranda y arrojan la llave al río Sena, simbolizando que el amor entre ambos será eterno.

En París, la costumbre arrancó en el 2008 y se ha extendido a por lo menos otros seis puentes a través del Sena. Ha sido tal el éxito, que el número de candados ha rebasado el peso de las brandas, por lo que las autoridades han decidido retirarlos del lugar.

En junio de 2013, casi tres metros de la baranda del Puente de las Artes se desmoronaron debido al peso de los románticos metales. En lugar de esta práctica, el ayuntamiento lanzó la campaña lovewithoutlocks.paris.fr, la cual invita a los enamorados a tomarse una selfie y subirla en la página oficial de la ciudad como alternativa a estas colgaduras en las cada vez más indecisas barandas de estas estructuras parisinas.

La página oficial de este proyecto textualmente proscribe el amor bajo llave: “París se deleita en sus amantes, quienes vienen en números grandes, pero sus puentes son más frágiles que su pasión y miles de candados son algo de peso. El fin de los candados: mediante este sitio, declare su amor en fotografías y los puentes se ahorrarán un peso en el corazón. Comparta sus fotografías en sitios de redes sociales con la etiqueta: #lovewithoutlocks y aparecerán en este muro para los amantes en todo el mundo”, refiere el mensaje oficial del proyecto.

Hohenzollernbrücke: El Puente del Amor

Gracias a los cuarenta mil candados que cuelgan de él, el puente Hohenzollernbrücke responde también al sobrenombre de Liebesbrücke, el Puente del Amor.

El Hohenzollernbrücke tiene magníficas vistas hacia la mítica catedral de Colonia y la ribera del Rin, pero nada más, no había otra cosa a lo largo de sus casi 410 metros que un buen punto para hacer las típicas fotos de viaje.

Hoy, tras algunos años de haberse instalado la moda de los Liebesschlösser, este puente, que fue destruido por completo en 1945 y que luego de su reconstrucción ha servido de paso de ferrocarril y vía peatonal, se ha convertido en un símbolo del amor y guardián de secretos.

Los propietarios del puente, la distinguida empresa de trenes de Alemania, han aceptado que esta reciente tradición permanezca en dicho punto,  siempre y cuando no se supere el peso máximo señalado por las medidas básicas de seguridad.

La llave, lo único que podría separar a esa pareja que se prometió amor eterno y cerró dicha promesa con un candado, se oxidará en el fondo del Río Rin hasta desintegrarse.

Si algo llama la atención es que en los candados de las parejas se van incluyendo pequeños candados con los nombres de los hijos. ¿Quién dijo que los alemanes no eran románticos?

En Colonia se pueden encontrar y contar hasta 40.000 candados de parejas enamoradas, sin embargo, en Berlín están prohibidos. Otros puentes amorosos que guardan el amor en Múnich son:

• Thalkirchener Brücke
• Kabelsteg.
• Großhesseloher Brücke   

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