El jardín comestible.

El jardín comestible. Destacado

K2_WRITER_BY / Comiendo / Martes, 13 Noviembre 2018 18:15

Llegó a mis manos un libro fabuloso que está en francés: “Le nouveau potager. Le jardín comestible pour tous les espaces. Me lo regaló el autor Albert Mondor en una visita reciente que hice a Quebec. Me sorprendió que en esa ciudad pequeña de apenas medio millón de habitantes y unos inviernos con temperaturas de veinte bajo cero se practique de manera cada vez más frecuente la agricultura urbana. ¿Se imaginan lo que podríamos lograr aquí en la Ciudad de México?

El libro es interesantísimo pues la información incluye una importante sección de fotografías ilustrativas que lo ayudan a uno a comenzar su huerto desde cero en la azotea. Su primer capítulo expone las variedades de legumbres y frutas que se pueden cultivar con más facilidad y que son populares en el gusto de todos: papas, calabazas, jitomates, chiles y pimientos. Y habla de las flores comestibles, que son más que las que uno normalmente supone. 

A lo largo de las páginas del libro uno aprende a cultivar en cajas de madera rellenas de tierra fértil, que se alimenta de la composta que uno puede hacer fácilmente en casa utilizando los restos crudos de los vegetales para crear así un círculo virtuoso que evita el desperdicio.

Además están los germinados y los brotes que se preparan de forma relativamente fácil y que son ideales para preparar ensaladas coloridas, aromáticas y nutritivas.

Para los horticultores de avanzada y con tiempo disponible también abarca los cultivos en ambientes controlados, como los pequeños invernaderos que son muy comunes en las casas del viejo Quebec, amplias y con el jardín convertido en vivero para soportar el invierno. Aquí en México es menos frecuente, pero hay buenas macetas al interior de muchos departamentos que cultivan sus propias hierbas de olor para los que hay algunos consejos. Algunos fans llegan a tener incluso hidroponía, algo casi imposible en nuestra ciudad, pero no en Canadá que tiene el agua de deshielo de los glaciares y que cuentan con fuentes abundantes del vital líquido.

Para las ciudades se puede usar el piso de las azoteas o las paredes con macetas verticales para cultivarse, y en el libro se explican detalladamente las características de cada uno, junto a los cuidados para prevenir y atacar las plagas.

Pero una de las cosas que más llama la atención es el concepto de diseño de paisajes comestibles, del que Albert Mondor es pionero y que ahora cunde en las ciudades de Canadá: encontrar en las jardineras municipales de la ciudad un pequeño huerto de plantas y flores comestibles que decoran la ciudad y que involucra a los vecinos en su cuidado y que gozan de los frutos cosechados por ellos mismos. Y que también se aplica al diseño de interiores y a la arquitectura moderna de viviendas y comercios.

¡A practicar el francés para leer Le nouveau potager!

K2_AUTHOR

Rodrigo Llanes

Rodrigo Llanes

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